Cuando tenía aproximadamente 8
años mi padre era delegado de un equipo de futbol Master (mayores de 35 años)
que conformaba el campeonato de Centros Laborales llamado “Defensor Artesanos”
en el Camping, el cual se inicia todos los 1ros de mayo en honor al día del
trabajo. Así que a fines de Abril de los años 80 a mi Padre lo miraba
preocupado, ajetreado y era porque tenía la responsabilidad de enviar
confeccionar las camisetas del equipo, entre algunos viajes a la ciudad de
Arequipa llegaba por fin con un saco lleno de unas camisetas color purpura con
delgadas líneas crema de material de lana, unos Shorts negros bien cortos
estilo sotil de lona y una medias de lana negras que no tenían el elástico que
ahora tienen, había que amarrarlos con alguna hilera o cualquier elástico todo servía
y entre todas esas camisetas para los jugadores habían unas pequeñas camisetas
que eran para Mi y mi Hermano que teníamos que salir como mascotas con el
equipo para el día de la inauguración del campeonato, con esa edad muy niños no
poníamos resistencia aun, estábamos hipnotizados por patear esa pelota de cuero
marca volcán de 32 paños nuevecita, ligerita decían pero igual pesaba.
Esperábamos el entretiempo sentados en alguna piedra plana fuera del campo para
poder seguir pateando esa pelota volcán pero esta ya tenía otro peso se había
mojado en el ojo de agua tras del arco norte y conjunto con la tierra propia de
la cancha se formaba una capa gruesa de lodo que había que ser macho para patearla
ya que su peso se aproximaba a los 2 kilos.
Mi querido Camping tenía una
superficie bien accidentada, la parte sur en su lateral izquierda era la mejor
parte ya que era plana y firme la tierra, el lado derecho era arenoso muy
pesado de tierra muerta, el medio campo tierra dura con ciertos huecos y
ondulaciones, por la parte norte izquierda era duro, húmedo, resbaloso y
salitroso, por el lado derecho muy peligroso muchas piedras de todos los
tamaños, esos grandes jugadores master tenían que sortear una serie de obstáculos
propias de la cancha sumadas las patadas de ese futbol macho que caracterizo al
jugador porteño mollendino.
Creo que paso algo de 3 a 4 años
que participe como mascota de ese equipo “Defensor Artesanos”, luego puse
resistencia ya era muy grandecito, pero mi padre me miraba aun pequeño, ya
después solo lo acompañaba a ver jugar a ese equipo y eran todos los domingos
hasta diciembre desde las 08:00 am hasta las 5:30pm que la luz natural iba
desapareciendo, que tenga uso de razón nunca campeonaron, porque habían otros
buenos equipos como Estibadores, Extractores de Mariscos, Tupac Amaru, OTM y
otros que la memoria no me los trae al presente.
Cada domingo a cada equipo le
asignaban una fecha por sorteo para realizar una actividad a fin obtengan
fondos para su equipo y casi todos los equipos hacían parrillada de carne y Yo
disfrutaba saboreando tremenda frazada de carne. Hasta que llego el día que le
toco realizar esa actividad al equipo “Defensor Artesanos” lugar de encuentro
mi casa, el delegado el más won mi Padre, tocaron la puerta de mi casa un
sábado por la noche ingresando varios bultos de un equino seccionado procedente
del valle de tambo, la Punta de Bombom exactamente, ahí tenían su casero y en
ese instante empezaron a filetearlo para sacar los trozos de carne que serían
las parrilladas a vender al día siguiente en el camping, aderezadas con ají
colorado y fritas en un perol grande a leña….salían jugositas, fue el día que
me entere que la carne que comía en dichos eventos no era de Res, si no de
Caballo y me aclararon que no era de Caballo, que era Yeguita que es más
blandita je..je. Pero muchas veces de tanto jugar con la pelota, buscando
sapos, renacuajos o pecesillos el hambre daba unos gritos que con conocimiento
de causa he comido caballos, yeguas y burros (pavipollo) en parrilladas, sudados
y chicharrón.
Después que mi padre renuncio al
cargo o sabe Dios si lo botaron ya no fui seguidor de ese equipo, pero seguí
jugando en esa cancha de mi querido camping, me trae nostalgia cada vez que lo veo
de esos años vividos en mi niñez.
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